Intervenció en la Convenció municipal i autonòmica del PSOE. Saragossa , 29 de gener de 2011

 Unas primeras consideraciones con carácter inicial.

 1. Esta Convención se convoca en el contexto de las elecciones municipales y autonómicas del 22 de mayo. Como es obvio, algunas comunidades autónomas ya han realizado estas elecciones en fechas recientes, de acuerdo con sus Estatutos respectivos. Así lo quiso la Constitución de 1978 y así debe ser. 

No cabe la menor duda que la óptica de quienes preparan la cita electoral y la de los que ya la han superado es distinta. En el caso de los socialistas catalanes con más motivo, si cabe, por el resultado electoral negativo y el significativo retroceso de nuestras posiciones.

2. En Catalunya, por tanto, ahora se sitúa en el primer plano y en la perspectiva del 22 de mayo el escenario municipal. En este contexto, Barcelona es para el Partido de los Socialistas de Catalunya la madre de todas las batallas, aunque el esfuerzo por situar listas y propuestas progresistas deberá ser enorme en una circunstancia en la que todavía no hemos coseguido erradicar del todo viejas y conocidas prácticas clientelares que ahora resurgen. Para el PSC conseguir una potente presencia municipal y continuar liderando el municipalismo catalán en toda la geografía de Catalunya es ahora un objetivo prioritario 

3. Por encima de todo y como debate imprescindible nos planteamos la necesidad de hallar respuestas a múltiples interrogantes 

¿Con qué propuestas concurren las izquierdas a la cita electoral?

¿Cómo concliamos reformas necesarias y estado del bienestar?

¿Cómo otorgamos a las reformas un contenido ideológico que evite la asimilación con las propuestas de la derecha o con las inercias de los poderes económicos y finacieros? Y,

4. Conviene no perder de vista que los intentos de involución conservadora pueden convertirse en una trampa mortal para las izquierdas. Especialmente si convertimos los miedos que alimenta la derecha en pasos atrás de nuestros postulados ideológicos y de nuestras propuestas políticas 

Así pues, desde el punto de vista de los Socialistas de Catalunya hay un punto de partida de mínimos innegociable: ni un paso atrás en el modelo autonómico.

Reconozcamos el éxito, la eficacia,la función descentralizadora y de revulsivo para todos los territorios. Es posible que con algunos desajustes, pero por encima de todo con solvencia, con coherencia y con ambición legítima de todos los territorios. En estricta correspondencia con los acuerdos, los consensos y las renuncias del pacto constitucional que dio una salida airosa a la transición.

Quiero dejar claro que este primer punto es meramente preventivo y claramente insuficiente para los planteamientos del PSC. Recuerdo que en relación al modelo siguen pendientes la efectiva transformación del Senado en cámara territorial y la reforma de la Constitución, cuando corresponda, para adaptarla y atender a la realidad de las circunstancias actuales.

En tercer lugar conviene dejar meridianamente claro que no existe ninguna contradicción entre desarrollo económico y desarrollo autonómico. Dicho de otro modo, la profundización del modelo autonómico es una de las vías más importantes para propiciar un nuevo impulso de la economía productiva y para la creación de riqueza y la imperiosamente imprescindible creación de empleo.

Es fundaqmental ponderar el peso del déficit relativo de cada una de las administraciones a la luz del paquete competencial asumido y a la luz de la diferente sensibilidad a la coyuntura de los impuestos propios y cedidos. Se trata de evitar que se culpabilice el modelo autonómico de la dimensión del déficit del Estado cuya parte más importante le corresponde directamente.

En la actual circunstancia de profunda crisis económica es esencial calibrar la eficiencia en la utilización de los recursos públicos de todas las administraciones antes de emitir una opinión que pueda poner en tela de juicio el papel de las comunidades autónomas. No sólo eso sino que ahora más que nunca y por un claro sentido de la oportunidad deben priorizarse las inversiones allí donde tienen un efecto más inmediato sobre el tejido productivo, la actividad económica en general y más específicamente las exportaciones como estímulo básico para impulsar la actividad económica y la creación de riqueza.

En cuarto lugar; quiero recordar que en Catalunya la sentencia del TC contra su Estatuto de Autonomía, en respuesta al recurso del Partido Popular, ha abierto una brecha en la sociedad. No sólo eso sino que ha producido un deslizamiento de los espacios políticos y una explosión fragmentada y fragmentaria de los sectores soberanistas.

La escena política catalana ahora con siete partidos políticos con representación parlamentaria no admite la bipolarización, ni los esquemas del bipartidismo. Cualquier intento en esta dirección será de consecuencias letales para la convivencia y la cohesión social. El papel de los Socialistas catalanes está ahora en una encrucijada. Nuestro objetivo es ampliar la base social de nuestro proyecto, recuperar centralidad en la escena política catalana sin renuncia de ningún tipo ni en la exigencia social ni en la exigencia nacional.

Las propuestas, el lenguaje, el discurso deben recuperar el atractivo y la capacidad de generar un nuevo entusiasmo colectivo en una sociedad que ha cambiado mucho, en parte gracias a nuestras propias políticas. ¿Tendremos la miopía de no dar respuesta a los miles y miles de ciudadanos que habitualmente han dado su voto y su confianza a nuestro proyecto integrador y modernizador del que ahora muchos desconfían? Ésta es la clave hoy de nuestra circunstancia política.

En términos económicos hace falta mantener la singularidad de una propuesta progresista, de izquierdas, estimulante, creativa, lejos de las inercias y de la fosilización burocràtica.

En términos autonómicos, la recuperación de la integridad de la propuesta estatutaria refrendada es el mínimo indispensable para atender a la diversidad, a la diferencia, a la singularidad, a la identidad nacional de Catalunya.

La credibilidad de la apuesta federal del Socialismo español es la condición necesaria, el eco adecuado a las propuestas de los Socialistas catalanes para disipar las dudas sobre los riesgos de involuciones que alimenta la derecha centralista. Y es la base de la amalgama que atiende a la diferencia sin reticencias ni reparos.

Sobre esta base es posible un modelo que responda a los principios de equidad, proporcionalidad y lealtad sin menoscabo de las aspiraciones comunes, ni de la ambición nacional de Catalunya.

Los Socialistas catalanes, muy atentos a esta Convención en la perspectiva del 22 de mayo, recordamos nuestra propia circunstancia, y nuestro proyecto político, en un contexto de más largo recorrido donde prevalezcan los valores de la pluralidad y la diferencia por encima de las pretensiones de homogeneización esterilizante

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