Col.laboració al llibre de Mónica Amenedo-Costa (ed): El patrimonio documental en las relaciones entre Gran Bretaña e Irlanda y la Península Ibérica a lo largo de los siglos, Oxford, Peter Lang, 2022, p. 193-210

Joaquim Nadal Farreras, ICRPC-CERCA, Universidad de Girona

Resumen

Desde su posición académica en la Universidad de Liverpool y en su condición de fundadpr y director del Bulletin of Spanish Studies E. Allison Peers propició la publicación de crónicas desde Madrid y Barcelona sobre la guerra. Él mismo publicó diversos libros sobre las causas y las consecuencias de la contienda. Estos testimonios permiten comparar los puntos de vista del propio Allison Peers y de Ferran Soldevila al tiempo que aducimos las reseñas que le dedicó George Orwell desde una posición crítica, más activista y militante. Ponemos en contraste los testimonios del catalanismo conservador, propicio a Franco, y la posición del gobierno de la Generalitat durante la guerra y en el exilio, así como el juicio polémico en torno a los brotes de iconoclasia y anticlericalismo. Pese a una posición ambigua y conciliadora los juicios de Allison Peers aportan puntos de vista certeros sobre los problemas en litigio durante la guerra.

Con esta contribución me propongo un retorno a mis orígenes académicos hace cincuenta años en la Universidad de Liverpool[1], con la finalidad de estudiar los planteamientos y puntos de vista del profesor Edgar Allison Peers en torno a la Guerra Civil española. Destacado hispanista, especialista en el misticismo y el romanticismo hispánicos, Allison Peers inició en 1920 la docencia en la Universidad de Liverpool donde fundó en 1923 el Bulletin of Spanish Studies. Asimismo desarrolló un concepto amplio de hispanismo que culminó en la creación de la School of Hispanic Studies. Con la revista y el departamento de estudios hispánicos dedicó sus esfuerzos a otorgar a la noción de hispanismo un sesgo de pluralidad lingüística y cultural; desde los inicios estuvieron representadas en el departamento de lenguas hispánicas las diversas lenguas peninsulares, principalmente junto al español el portugués y el catalán.

Me referiré principalmente a los puntos de vista en contraste expresados por Allison Peers, Ferran Soldevila y George Orwell, centrados mayoritariamente en la situación política de Cataluña. Orwell y Allison Peers polemizaron desde posiciones más contrastadas que enfrentadas en una civilizada muestra de debate intelectual y también político en el caso de Orwell.

Mi primera referencia a los estudios hispánicos en Liverpool fue el libro de Ferran Soldevila “Hores angleses”[2] un relato muy vivo de sus dos años de estancia en Liverpool entre 1926 y 1928 tan solo seis años después de la incorporación de Allison Peers en el staff de la Universidad y solo tres años más tarde de la fundación de la revista. Soldevila gran historiador y profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona en el período republicano era el eslabón que necesitaba para empezar a entender alguna cosa. Él había coincidido con el profesor Edgar Alison Peers y éste le confió diversas colaboraciones para el “Bulletin”, la revista que Peers había fundado en el departamento, que se convirtieron en secciones fijas en los años de la Guerra Civil española y también en algunos años de la más inmediata postguerra.

Estas colaboraciones han sido editadas por los profesores Albert Balcells y Enric Pujol[3].

Edgar Allison Peers

Precisamente en la introducción de Albert Balcells y Enric Pujol a la edición de los textos de Soldevila se puede leer esta visión del profesor Allison Peers: “El hispanista Edgar Allison Peers, profesor de la universidad de Liverpool, fundador del Bulletin of Spanish Studies en 1923 y director de esta publicación conocía bien a Ferran Soldevila porque éste había sido lector de español y de catalán en aquella universidad entre 1926 y 1928. Uno de los grandes méritos de Peers fue que quiso dar testimonio de la pluralidad lingüística y cultural hispánica en su revista y permitió la publicación en catalán de las crónicas de Soldevila junto con las crónicas enviadas por sus demás corresponsales desde Madrid y otras ciudades españolas que publicaba en castellano”[4].

Al poco de mi llegada a Liverpool el profesor de la School of Hispanic Studies, Geoffrey Ribbans me obsequio pronto con sendos ejemplares de dos libros de Allison Peers:¨The Spanish Tragedy¨ y ¨Catalonia Infelix¨ [5] , de 1936 y 1937 respectivamente y además con la colección del Bulletin of Spanish Studies del período de la Guerra Civil. Unos ejemplares en los que se podía constatar el sentido de la historia de sus editores y también una sensibilidad especial para seguir de cerca acontecimientos cruciales de la historia contemporánea de España, mientras estaban sucediendo. Las crónicas de la Guerra se convirtieron en una referencia internacional y en un termómetro desde Barcelona y desde Madrid del desarrollo de la guerra y también de la pugna ideológica y partidista. Edgar Allison Peers había sabido compaginar el interés por los autores románticos y por los autores místicos como San Juan de la Cruz, y también por Ramon Llull, con una visión muy actual del hispanismo que pretendía seguir de cerca los acontecimientos políticos, sociales y culturales que se estaban precipitando primero con esperanza y más tarde con dramatismo en España en los años treinta.

El alcance de la diversidad de intereses del profesor Peers puede constatarse con el inventario que realicé durante mi estancia en Liverpool de las cajas de la “Peers Collection” custodiadas en la Harold Cohen Library, la biblioteca principal de la Universidad de Liverpool al que añadí una breve referencia a los ¨Rathbone Papers[6]. Al poco tiempo mi colega en la Universidad de Liverpool Dereck W. Lomax publicó un breve repertorio sobre “The Peers Collection in Liverpool University Library” más concentrado en los fondos bibliográficos que en el contenido de las cajas[7].

Trasladaremos el enfoque de la misma interelación que Peers y Soldevila mantuvieron desde la estancia de Soldevila en Liverpool en el período 1926-1928 al análisis de los textos que ambos dedicaron a los dramáticos acontecimientos de la Guerra Civil Española[8]. Ambos mantuvieron diversos focos de interés académico entre el mundo medieval y la época contemporánea y ambos dedicaron sendos trabajos históricos y testimoniales a la contienda civil. Y ambos fueron también conscientes que el conflicto político e ideológico entre fascismo y democracia era el preludio de un drama de dimensiones colosales con consecuencias enormes sobre el conjunto de la vieja Europa.

Finalmente en grados diversos tanto Soldevila como Allison Peers llevaron su focalización en la historia de los años treinta más allá del final de la Guerra Civil Española. En el caso de Allison Peers así se desprende de sus libros cuyos títulos son meridianamente explícitos: Spain, the Church and the Orders (1939), The Spanish Dilemma (1940) and Spain in Eclipse (1943), y en el caso de Ferran Soldevila baste citar el ambicioso proyecto culminado de una Historia de España (Barcelona, Ed. Ariel, 2ª ed. 1959, 8 vols).

Asimismo debemos constatar que una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial y ante la comprobación que el franquismo no estaba en disposición de corregir sus planteamientos dictatoriales y autoritarios un número significativo de autores que en plena Guerra habían mantenido posiciones ambiguas y condescendientes empezaron a ser más críticos con el franquismo.

El Estatuto de Cataluña de 1931-1932

Precisamente unos años antes de “Catalonia Infelix” el mismo Edgar Allison Peers había comenzado la Monograph Series: Contemporary Spain, 1 de las publicacions del “Bulletin of Spanish Studies” con un opúsculo sobre “The Catalan Statute and the Cortes” (Liverpool, Bulletin of Spanish Studies, 1933, 23p), con un estudio introductorio y la edición en lengua castellana del texto del Estatuto. Pero más que el contenido en si me interesa abordar aquí la justificación que el propio Allison Peers quiso dar dejando claro los motivos que le habían llevado a abandonar los convencionalismos del academicismo estricto y a introducir secciones fijas de seguimiento de la evolución de la guerra y el análisis de sus implicaciones. No nos dedicamos, decía Allison Peers, a la política en el Bulletin y nuestras secciones “Spain week by week” son más crónicas y relatos objetivos que análisis políticos,

“in only one respect can the BULLETIN OF SPANISH STUDIES be said to have any politics -namely, in the fact that it looks sympathetically upon any movement which seems to it to have the sympathy of the majority of the Spanish people, such as the establishment of the Republic and the promulgation of the Constitution of 1931”.

Y añade unes lineas más abajo:

“We therefore regard the Catalan Statute with precisely the same sympathy as the Spanish Republic and the Spanish Constitution, and consider it as standing apart from the controversial questions of the day and as meriting independent and personal treatment”.

No es extraño porque en el párrafo anterior había escrito de forma concluyente:

“It is no exageration to say that the Catalan Statute is, after the Coinstitution, the most significant and far-reaching measure with which the Republiocan Cortes have had to deal, and that upon its fate will depend the future history, not only of Catalonia, but of the Peninsula”.

Llevaba razón Edgar Allison Peers cuando atribuía a los trámites legislativos y políticos del Estatuto de Autonomia de Cataluña una importancia crucial. El propio Soldevila en su crónica desde Barcelona de julio de 1932[9] lo había anticipado igualmente:

Por lo que respecta al Estatuto de Cataluña provocará sin duda las sesiones más apasionadas de la legislatura. Se ha cometido el error de dejar pasar demasiado tiempo desde la proclamación de la República. En el entusiasmo y la cordialidad de los primeros momentos este problema hubiese encontrado, y en realidad encontró provisionalmente, una solución más fácil. Desde ahora aparece una cosa muy evidente Y es que a pesar del Pacto de San Sebastián, a pesar del plebiscito con el que el pueblo catalán aprobó el Estatuto, éste no será aprobado por las Cortes en los términos que lo ha presentado Cataluña“.

El devenir de la Cataluña autónoma después de dos años de desarrollo relativamente normal se encontró en una encrucijada determinante en la que concurrieron los sucesos revolucionarios y un atisbo abortado de secesión. Soldevila juzgó severamente en su crónica de diciembre de 1935 los sucesos en Cataluña del seis de octubre de 1934 y sus protagonistas[10]:

“La autonomía conseguida era pues para estos hombres insuficiente. Y aquí radica su error, su miopía. La autonomía era en algunos aspectos insuficiente por ejemplo en el campo de la Justicia- pero en muchos otros aspectos en manos de hombres activos, inteligentes, desinteresados, prudentes, patriotas, era por lo menos por ahora bastante amplia para ocupar una generación entera. Había mucha tarea, y una tarea larga, para extraer todo lo que podía dar de si para el engrandecimiento y la recatalanización de Cataluña. Esto es lo que no han sabido comprender los hombres que tenían en sus manos los destinos del país. Todos?, Todos no.

Algunos se han visto arrastrados por los más exaltados. Y aquí tocamos una de las causas del desastre: el predominio que en el partido hegemónico -ERC- habían conseguido los elementos más radicales e irresponsables”.

Lo que después de las elecciones de febrero de 1936 y la victoria del Frente Popular le llevó a escribir una crónica fechada el 18 de febrero de 1936 en la que concluía que del resultado se infería inmediatamente el restablecimiento del Estatuto y la amnistía. Los hombres que habían merecido su juicio crítico se encontraron en la tesitura de recuperar los resortes del poder autonómico:

“Los mismos hombres que habían tenido en sus manos el gobierno de Cataluña lo recuperarán. Ojalá la experiencia dolorosa de un año y medio no haya resultado en vano”[11].

Pero las cosas evolucionaron negativamente hasta culminar en el estallido del golpe militar del 18 de julio de 1936. Soldevila firma una crónica el 15 de agosto de 1936 donde después de analizar el proceso revolucionario en Cataluña, el control y sometimiento de Ia rebeIión, el armamento del pueblo y los grandes cambios sociales y económicos apostilla

“El momento que vive Cataluña y España entera palpita de interés y es apasionante hasta la obsesión. También es agudamente doloroso. Las víctimas ya han caído a centenares, a miles. Y el futuro inmediato no parece augurar que podamos ahorrar más víctimas. La cantidad de sufrimiento que los militares rebeldes, con su revuelta, han abatido sobre España es infinita. Dudamos que la historia pueda absolverles”[12].

Soldevila vivió un tiempo en el exilio pero acabó regresando a Barcelona desde donde reemprendió en mayo de 1947 sus crónicas para el Bulletin of Spanish Studies (95, julio de 1947), donde constata la difícilísima situación que se le planteaba a la cultura catalana y los escasos avances que se estaban produciendo. Viniendo de la euforia universitaria y cultural, y también del desbordamiento revolucionario, Ia situación que se vivía a partir de 1939 en Cataluña era de una clara desolación. Todos habían perdido. Cataluña derrotada, derrotado el catalanismo de izquierdas y derrotado también, o cuando menos silenciado, el catalanismo de derechas. De nada sirvieron los pasos que dieron algunos de acercamiento a la España de Franco; cualquier atisbo de catalanidad era cercenado de raíz y solo se desenvolvían con plena soltura aquellos que habían decidido abandonar cualquier veleidad y dedicarse únicamente a sus actividades. Asi Io relata en esta crónica citada Soldevila:

Lentamente (demasiado para nuestra impaciencia) se abren al espíritu de Cataluña y a su lengua algunas de las ventanas que le habían sido cerradas durante muchos años. No había ninguna disposición que prohibiese la publicación de obras en catalán; pero Ia censura no dejaba pasar prácticamente ninguna. Apenas algún sacerdote, algún escritor muy bien relacionado con el régimen podía deslizar algún libro de versos“.

Y añade

De un tiempo a esta parte ( y mucho lo debemos agradecer a diplomáticos y periodistas norteamericanos e ingleses que se han interesado por la cuestión en España mismo), la censura ha recibido consignas un poco más amplias y ahora se puede decir que la literatura catalana vuelve a salir a la luz [13].

La sacudida de la Guerra Civil. The Spanish Tragedy (1936) y Catalonia Infelix (noviembre de 1937);

EL impacto del alzamiento militar y Ia consiguiente revolución social en Barcelona fue tremendo. La sociedad catalana se vio sacudida por una oleada de violencia inicial y cambios muy radicales después. En algunos sectores de la sociedad catalana se produjeron sentimientos encontrados y en los entornos del catalanismo conservador la muerte violenta de muchos reIigiosos y de políticos de partidos de derechas condujo a una alineación indiscutible al lado de los sublevados y a preparar la propaganda para difundir la nueva visión de los hechos. Un personaje amigo de Edgar Allison Peers, Joan Estelrich, se hizo cargo de una oficina de propaganda en París por indicación de Francesc Cambó e inició una labor publicística que pretendía contrarestar Ias posiciones gubernamentales republicanas[14]. En mayo de 1937 Joan Estelrich había publicado La persecution réligieuse en Espagne un tema que Allison Peers estaba abordando en aquel momento en sus libros sobre la guerra y sobre Cataluña en guerra. Joan Estelrich, desde la oficina de París, estimuló la publicación de muchos libros e incluso ayudó notablemente a algunos autores. Josep Massot se refiere entre otros al caso del libro que ya hemos citado varias veces de Edgar Allison Peers: Catalonia Infelix. En efecto en julio de 1937 Estelrich facilitó a este prestigioso profesor inglés abundante documentación referente a Cataluña de la que disponía en la Oficina de Paris. Después de leer el manuscrito del libro Estelrich proporcionó a Allison Peers información sobre algunas cuestiones que consideraba insuficientemente tratadas. Cuando en noviembre de 1937 se publicó el libro Estelrich se apresuró a escribir a Francesc Cambó diciéndole que este libro ayudaría mucho a dar a conocer la situación de Cataluña a nivel internacional[15].

De ahí que cuando en noviembre de 1937 se publicó Catalonia Infelix (Oxford University Press), Estelrich comentara su publicación de forma muy positiva y se ofreciese para divulgarlo y para propiciar una edición francesa. Borja de Riquer, en su libro sobre los últimos tiempos de Cambó[16], citando a Josep Massot i Muntaner se refiere a esta amistad y al cruce de información.

En cambio la recepción del libro de Edgar Allison Peers en los círculos del exilio español y catalán en Gran Bretaña una vez finalizada la guerra fue de una cierta prevención. Asi se expresaba Pere Bosch Gimpera en una carta de octubre de 1939 a Carles Pi i Sunyer: “He comprado el libro de Allison Peers, Catalonia Infelix, que creo que es donde termina la información de Ios ingleses sobre Cataluña. Creo que Io nuestro [preparaban un libro memorándum] podrá ser muy útil si lo difundimos en los lugares oportunos”[17].

Ya en noviembre de 1939 el propio Bosch Gimpera le decía a Pi i Sunyer:

Veo en The Voice of Spain una recensión del libro de Allison Peers sobre la ‘Iglesia en España (Spain, the church and the orders, Londres, 1939) que hará mucho daño pues vuelve a remover el tema de la persecución. Además se cita el libro del sacerdote Lluis Carreras, que ahora deben haber traducido al inglés, The Glory of Martyred. Este libro nos hará directamenmte mucho daño a nosotros ya que el grandísimo hijo de puta de Carreras (leí el libro en Suiza el año pasado) da muchos datos concretos y generalmente verídicos, pero como es natural no cita en ningún momento que éI y otros mas fueron salvados por el conseller Ventura Gassol y por el Gobierno de la Generalitat y que una vez salvados les faltó tiempo para pasarse a la España de Franco”[18].

A estas obras de Allison Peers simultáneas a la contienda seguirían aun The Spanish Dilemma (1940) y Spain in Eclipse (1943). En todos Ios libros Allison Peers hacía gala de un gran conocimiento y una inteligente sensibilidad hacia la compleja realidad española. Si en The Spanish Tragedy cuando apenas se mascaba la dimensión del drama ya apuntaba a un fatal desenlace de los momentos caóticos de Ia revolución de 1936 en Catalonia Infelix avanzaba un paso más. En realidad era una aproximación a la historia de Cataluña y a su condición de realidad nacional y una exploración a los interrogantes del futuro en plena Guerra Civil. Aturdido por la fuerza de la oleada de violencia de julio de 1936, Ia violencia revolucionaria y Ia violencia institucionalizada, Allison Peers planteaba los dilemas del futuro.

No hay ninguno de los pueblos de España que tenga una perspectiva tan negra como los catalanes. Al parecer hay cuatro posibles salidas del presente atolladero. El menos probable es la solución a través de una mediación de toda la guerra civil. Poco menos plausible es la conclusión de una paz por separado entre la Generalitat y los nacionales. La siguiente oportunidad en la escala de probabilidades es la victoria del gobierno de Valencia. Pero Ia más plausible de todas es la victoria del general Franco”[19]

Ante esta eventualidad su descripción de los escenarios no deja lugar a ninguna duda:

“Supongamos, pues, que se repite la tragedia de 1714; que la guarnición de Barcelona sucumbe de nuevo ante una fuerza superior en una proporción de 8 a 1; que hay motivos como entonces para esperar una intervención extranjera para arrasar la ciudad hasta los fundamentos; que una vez más el enemigo no quiera oír hablar de negociaciones y que exija una rendición incondicional; que el comandante en jefe informe una vez más a los representantes de la Generalitat que no sabe nada de la Generalitat; que tal vez el primero de una nueva linea de Borbones acceda al trono de España y siga una política de rígida centralización como hizo el Borbón de Ia antigua línea; ¿Marcarán todos estos acontecimientos una larga desaparición de Cataluña del mapa como entidad autónoma o simplemente autoconsciente? ¿Habrá que esperar un largo período de muerte antes del inevitable renacimiento?”[20].

El texto de Allison Peers es premonitorio. Y si el libro en su momento pareció atractivo a los catalanistas conservadores, como Estelrich, que huyendo de Ia revolución se hicieron franquistas y había suscitado sus reparos al más inmediato exilio institucional, volvería a ser rescatado como un instrumento útil de futuro en las sucesivas reediciones que se hicieron del libro en Cataluña en 1986 y 2004. Sus editores no dudaron en otorgarle una recepción que se le negó en la más inmediata postguerra[21].

No es nada extraño, porque suenan aun hoy de una tremenda actualidad alguna de sus últimas conclusiones:

En este futuro más distante, o quizás antes, ha de llegar el día en que los dirigentes de España sean suficientemente realistas para reconocer que Cataluña no puede ser mantenida en situación de sometimiento y Ie devolverán la autonomía, sin la cual no puede haber una paz permanente en España[22].

Como se ve en la actualidad sigue vigente el dilema y el diagnóstico realista que en 1937 y en plena guerra planteaba Allison Peers en un libro cuyo prólogo está fechado en la Universidad de Liverpool el 11 de septiembre de 1937 y no es una fecha casual.

Edgar Allison Peers y George Orwell, dos visiones y una misma realidad[23].

E. Allison Peers era un muy buen conocedor de la realidad española y catalana a las que había dedicado años de vida académica. George Orwell era un escritor comprometido y un combatiente. Ambos compartían la tradición intelectual anglosajona y ambos dedicaron sus mejores esfuerzos a la sociedad española con auténtica pasión. En un cierto sentido sus perfiles biográficos parecían enfrentados y esta sensación se acentuó con la implicación directa de Orwell en la Guerra y específicamente en torno a los grupos de las izquierdas revolucionarias. Pero también tenemos la sensación que en la mejor tradición anglosajona se respetaban y ejercían la discrepancia de un modo extremadamente civilizado.

De ahí que a los ojos de Orwell Catalonia Infelix mereciese comentarios más elogiosos que los que le dispensaron algunos sectores gubernamentales ya fuese en plena Guerra o ya como hemos visto en el contexto del exilio. He ahí una muestra fehaciente: “Professor Allison Peers is the leading English authority on Catalonia. His book is a history of the province, and naturally, at the present moment, the most interesting chapters are those towards the end, describing the war and the revolution. Unlike Mr. Lunn, professor Peers understands the internal situation of the Governmenmt side, and Chapter XIII of his book gives an excellent account of the strains and the stresses between the various political parties. He believes that the war may last for years, that Franco is likely to win, and that there is no hope of democracy in Spain when the war is over. All of them depressing conclusions, but the first two are quite probably correct and the last is most assuredly so[24] .

Las cosas subirían de tono en 1938 cuando Orwell hizo una reseña de otro libro de E Allison Peers en esta ocasion dedicado a la Iglesia. Probablemente el impacto de las destrucciones de Iglesias y de los asesinatos de religiosos y religiosas de los primeros meses de la Guerra Civil habían causado un gran impacto en Allison Peers. Los reparos de Orwell, igualmente respetuosos, son más frontales:

“Professor Allison Peers, though a Franco partisan… is a writer who can be taken seriously. (…) No one would blame him for being angry when churches are burned and priests murdered or driven into exile. But I think it is a pity that he has not looked a little more deeply into the reasons why these things happen”[25].

Orwell recuerda las causas del anticlericalismo, aborda la perspectiva de las desigualdades y de la lucha de clases y subraya que a los ojos del pueblo la Iglesia se había alineado con los ricos y los poderosos y aparecía como un signo visible de los poderes fácticos. Y según él el olvido de estos factores es el reparo básico a la obra de Allison Peers. Éste se sintió dolido y dio cumplida replica a la reseña de Orwell con una carta que el New English Weekly publicó el dia 8 de diciembre de 1938. El alegato de E. Allison Peers no podía ser más tajante: no era un católico romano, no era un partidario de Franco, sostenía que el único camino posible para dar salida a la Guerra era una solución acordada y que todos sus puntos de vista se fundamentaban en un conocimiento de décadas de la realidad Española. Orwell quiso zanjar la polémica y publicó su replica el 22 de diciembre de 1938. Orwell reconocía alguno de los argumentos de Allison Peers pero se revolvía contra la negativa del carácter partidista de Peers:

“As to the question of partisanship, Professor Peers claims to be impartial on the ground that he has ‘continually maintained…that the only solution to the Spanish conflict that can be permanent is a solution by agreement’. Well, I should regard that as being pro-Franco. After all, Franco is, at least technically, a rebel”.

Y claro, como se puede propugnar una salida negociada sentando a la mesa a un rebelde?. Lo cierto, sin embargo, es que esta idea revoloteó diversas veces por el campo republicano y si algunos dirigentes republicanos pudieron formular esta idea es muy plausible que E Allison Peers la pensara y la formulara sin por ello manifestarse como un franquista. Finalmente Orwell reconoció irónicamente los méritos indiscutibles de Peers y sin embargo sostuvo sus argumentos hasta el final:

“I quite agree that Professor Peers knows infinetly more about the Church in Spain, and everything else in Spain, than I am ever likely to know. But I think that his explanation of modern anti-clericalism is altogether too simple to be true, and I do not see why my own observations, small as they are, should not be advanced as evidence”[26].

El desenlace de la Guerra Civil Española y de los acontecimientos posteriores matizaría a ambos autores y les acercaría en sus posiciones y juicios respecto al franquismo.

A modo de conclusión:

Retrocedamos en el tiempo a las posiciones expresadas y contrastadas de Edgar Allison Peers, Ferran Soldevila, George Orwell, Joan Estelrich, Pere Bosch Gimpera, Carles Pi Sunyer y otros. La mayoría reproducen el eco del punto de vista de Amadeu Hurtado, recogido por Josep M. Corredor:

“Precisamente un año antes (1946) de empezar su correspondencia con Antoni Rovira i Virgili, [Amadeu Hurtado] pronunció en Perpiñán un discurso magistral que ninguno de los asistentes olvidará por más tiempo que pase. Hurtado, poco amigo de las confesiones y de los sentimentalismos evocó al final el drama de hombres como él, condenados a morderse las uñas de impotencia, ante la inconsistencia de nuestra gente que pasa con gran facilidad de los delirios estentóreos a la renuncia irresponsable[27]

Visto así en muchos aspectos podemos decir que los puntos de vista de Edgar Allison Peers expresados en 1937 conservan una gran parte de su vigencia a pesar de la críticas que, en aquel contexto y sin conocer el desenlace de la guerra, le formulara en su momento George Orwell.

  1. Durante los cursos 1970-1971 y 1971-1972 ocupé la plaza de Temporary Lecturer of Spanish and Catalan en la School of Hispanic Studies de la Universidad de Liverpool en substitución del profesor Joan-Lluís Marfany a la sazón profesor visitante de la Universidad Autónoma de Barcelona y del Colegio Universitario de Girona.
  2. Edición de 1938, incorporado con posterioridad en el volumen memorialístico Al llarg de la meva vida, Barcelona, Ed. 62, 1970. Existe una edición reciente a cargo de Enric Pujol (ed), Ferran Soldevila: Hores angleses, Martorell, ed, Adesiara, 2011,con estudios introductorios del profesor Alan Yates y de Joaquim Nadal Farreras. Yates puso el énfasis en el valor literario del libro mientras que yo traté de reconstruir el impacto de los estudios de catalanística en la Universidad de Liverpool desde 1926 hasta fines del siglo XX.
  3. Ferran Soldevila: Entre la dictadura i la revolució. Cròniques polítiques per a Ginebra i Liverpool 1925-1947, edición de Albert Balcells y Enric Pujol; Barcelona, Publicacions de l’Abadia de Montserrat, 2009. Este volumen incluye las crónicas de Soldevila para el Bulletin of Spanish Studies y para el Journal de Genève.
  4. Ferran Soldevila: op. Cit. Enric Pujol i Albert Balcells (eds): la cita en las páginas 11-12.
  5. Edgar Allison Peers: The Spanish Tragedy, 1930-1936. Dictatorship, Republic, Chaos; New York, Oxford University Press, 1936, y Catalonia Infelix , London, Methuen, 1937.
  6. Véase una relación mecanoscrita con el título: “Harold Cohen Library. Universitat de Liverpool” y el inventario del contenido de las cajas 25, 26, 27, 28, 32, así como los Rathbone Papers. En la pròpia Universidad y en el Archivo Municipal de Girona, Fons Joaquim Nadal i Farreras.
  7. Derek W Lomax: “The Peers Collection in Liverpool University Library”, Iberian Studies, vol. II, n. 1, (Spring 1973) , p. 40-51.
  8. Aunque la especialidad de Soldevila fue principalmente la época medieval dedicó también un interés permanente a la historia contemporánea y públicó crónicas con relativa frecuencia. Tal es el caso de las que publicó en la “Revista de Catalunya” sobre el final de la monarquía y la proclamación de la Segunda República Española en abril de 1931 que fueron posteriorment publicadas en foma de libro Ferran Soldevila: Història de la proclamació de la República a Catalunya, edición de Pere Gabriel y con un prologo de Miquel Coll i Alentorn, Barcelona, Ed. Curial, 1977. Ocurre lo mismo, como veremos, con EdgarAllison Peers, que a pesar de su dedicación investigadora a los autores místicos y románticos hispánicos dedico diversos libros a los dramáticos acontecimientos de la España de los años treinta.
  9. Ferran Soldevila: “Des de Barcelona (12 de maig de 1932)”, Bulletin of Spanish Studies, IX, n. 35, july 1932, publicado también en F. Soldevila: Entre la dictadura i la revolució…, p. 206-209, la cita que sigue de la p. 208. Traducimos las citas de estas notas y las sucesivas de F. Soldevila del catalán a partir de la edición de los textos de Albert Balcells y de Enric Pujol.
  10. Ferran Soldevila: “Des de Barcelona (6 de desembre de 1934)”, Bulletin of Spanish Studies, XII, n. 45, January 1935, publicado también en F. Soldevila: Entre la dictadura i la revolució…p. 253-256, la cita siguiente de la p. . 254.
  11. Ferran Soldevila: “Des de Barcelona (18 de febrer de 1936), Bulletin of Spanish Studies, XIII, n. 50, April 1936, publicado también en F. Soldevila: Entre la dictadura i la revolució…p. 259-261, cita en la p. 261.
  12. Ferran Soldevila: “Catalunya i la Guerra d’Espanya (15 d’agost de 1936)”, Bulletin of Spanish Studies, XIII, n. 52, october 1936, publicado también en F. Soldevila: Entre la dictadura i la revolució…p. 274-278, cita en la p. 278.
  13. Ferran Soldevila: “Des de Barcelona (maig del 1947)”, Bulletin of Spanish Studies, XXIV, n. 95, july 1947, también publicado en F. Soldevila: Entre la dictadura i la revolució…p. 285-287, la cita de la p. 285-286.
  14. Joan Estelrich es una figura singular y controvertida. Intelectual brillante, hedonista y diletante, nacionalista conservador, de pensamiento liberal, activamente comprometido con los postulados de la Lliga Regionalista. Conoció siendo muy joven a Francesc Cambó a quien propuso en 1919 la creación de una oficina de expansión y propaganda catalana en el extranjero que se concretó en la oficina de Expansión catalana con sede en París.Al mismo tiempo recibió el encargo de Cambó de impulsar y dirigir una colección de clásicos griegos y latinos en catalán; este encargo se materializó a través de la Fundació Bernat Metge que inició su andadura en 1923 con un primer volumen y que a pesar de una coyuntura histórica convulsa y azarosa ha superado en la actualidad los 400 títulos. Un análisis atractivo y vibrante de esta andadura se puede seguir en Raül Garrigasait: Els Fundadors. Una història d’ambició, clàssics i poder (Barcelona, Ara libres, 2020). Para profundizar en las características del personaje son imprescindibles sus “Dietaris”, publicados en edición de Manuel Jorba: Joan Estelrich: Dietaris, (Barcelona, Quaderns Crema, 2012). Cuando se produjo la sublevación militar en julio de 1936 asistió horrorizado a las noticias sobre los excesos de la revolución anarquizante y abrazó la causa franquista al lado de otros representantes del catalanismo conservador.
  15. Para seguir la pretensión de Joan Estelrich de involucrar a Edgar Allison Peers en sus campañas de propaganda puede consultarse Josep Massot i Muntaner: Tres escriptors davant la Guerra Civil: Geporges Bernanos, Joan Estelrich i Llorenç Villalonga, (Barcelona, Publicacions de l’Abadia de Montserrat, 1998). Sin embargo los hechos no acabaron nunca de satisfacer las pretensiones de Estelrich. Sobre esta cuestión véase de R. Garrigasait, op. Cit, capítulo 5, p. 163 y ss. Cambó en 1936 después del estallido de la sublevación militar creó, como hemos dicho, en París una Oficina de Propaganda destinada a sostener con recursos financieros y dialécticos la causa de los militares rebeldes. La paradoja fue que finalitzada la guerra ni Cambó ni Estelrich vieron reconocidos sus esfuerzos a favor de la causa y mientras Cambó decidía refugiarse en la Argentina Estelrich se debatia en la contradicción del maltrato que recibió de los franquistas y el terror que le había causado la revolución. Salvar la colección de inspiración camboniana era un imperativo moral y se convertía en un eslabón de la recuperación de la lengua y de la cultura en catalán frente al cúmulo de adversidades que se cernían sobre ella.
  16. Borja de Riquer: L’últim Cambó (1936-1947). La dreta catalanista davant la guerra civil i el franquisme, (Vic-Barcelona, Eumo editorial, 1996).
  17. Carta de Pere Bosch Gimpera a Carles Pi Sunyer. Viure el primer exili: cartes britàniques de Pere Bosch Gimpera i Carles Pi Sunyer, 1939-1940, Francesc Vilanova i Vila-Abadal (ed), Barcelona, Quaderns de l’Arxiu Pi Sunyer, 2, Fundació Carles Pi Sunyer, 1998, (2ª edición, 2004), p. 52-53.
  18. Viure el primer exili: Cartes britàniques de Pere Bosch Gimpera i Carles Pi i Sunyer…p.77-80. Carta de Pere Bosch Gimpera a Carles Pi i Sunyer.
  19. Edgar Allison Peers: Catalonia Infelix. London, Methuen and Co, 1937, p. 288. De este modo empieza Edgar Allison Peers el epilogo con el título “Future of a nation”.
  20. Edgar Allison Peers: Catalonia Infelix. London, Methuen and Co, 1937, p. 296.
  21. Edgar Allison Peers: Catalonia Infelix, dissortada Catalunya, edited by Pere Ortís Escuer, Lleida, Ed. Virgili i Pagès, 1986 y posteriormente por el mismo editor Barcelona, Ed. De l’Albi, 2004.
  22. Edgar Allison Peers: Catalonia Infelix. London, Methuen and Co, 1937, p. 299. La cita no ofrece ninguna duda a pesar que en las paginas anteriores Allison Peers se muestra demasiado optimista sobre las posibilidades de colaboración entre la lliga y el franquismo e incluso sobre la actitud del franquismo en relación a Cataluña y los habitants de Cataluña. La represión subsiguiente fue mucho más dura de lo que Allison Peers llegó a imaginar en su libro…
  23. Debo agradecer al professor Miquel Berga, de la Universidad Pompeu Fabra sus consejos e informaciones relativos a la figura de George Orwell.
  24. George Orwell: Review of Storm over Spain by Mairin Mitchell; Spanish Rehearsal by Arnold Lunn; Catalonia Infelix by E. Allison Peers; Wars of Ideas in Spain by José Castillejo; Invertebrate Spain by José Ortega y Gasset. In Time an d Tide, 11 December 1937.
  25. George Orwell. Review of The Church in Spain, 1737-1937 by E. Allison Peers; Crusade in Spain by Eoin O’Duffy, in the New English Weekly, 24 November 1938.
  26. George Orwell: “Spanish clericalism”, en New English Weekly 22 December 1938.
  27. Traducimos del catalán de Josep Maria Corredor: Contra la valoració de la mediocritat; edició a cura de Francesc Montero, Barcelona, Acontravent, 2012, “Amadeu Hurtado i Antoni Rovira i Virgili”, p. 150-151. El texto original en catalán: “Precisament un any abans (1946) que comenci la seva correspondència amb Rovira i Virgili, [Amadeu Hurtado] ha pronunciat a Perpinyà un discurs magistral que, per temps que passi, no oblidarà ningún dels que l’escoltaren. Hurtado, que no sol ésser gens amic de les confessions i dels sentimentalismes hi ha evocat al final el drama dels homes com ell “rosegar-se els punys per impotència” – davant la inconsistência de la nostra gent que passa amb tanta facilitat dels deliris cridaners a la renuncia irresponsable”