Entrevista a Interviú

Texto: Juan José Fernández
Foto: Jordi Parra

En las aguas hoy revueltas del socialismo catalán, el histórico Joaquim Nadal se propone para ayudar en una transición, sin dejar de advertir desde su escaño sobre la radicalidad de los recortes que CiU planea para Cataluña. En Barcelona, cree que las primarias han sido un buen revulsivo. Y mirando al conjunto de España, no se coloca entre quienes reclaman que Zapatero desvele ya su futuro.

Dice CiU que los socialistas les han dejado una Generalitat en la ruina. ¿Exageran?
Exageran, y mucho. Practican la vieja táctica: magnificar un problema y luego erigirse en artífice de la solución. La situación que encontramos nosotros en 2003 tampoco era boyante, pero no hicimos la exagerada escenificación que están haciendo ellos. Estamos claramente en contra de los recortes indiscriminados que planean. Si el Gobierno de Artur Mas mantiene los criterios que hasta hoy ha dado a conocer, están en peligro los logros en bienestar no solo de estos siete años, sino de los últimos 30.

Joaquim Nadal

 

¿La solución es el concierto económico?
Plantear un concierto como el vasco, que comporta recaudar todo en Cataluña y liquidar un cupo al Estado, es poco realista. Nosotros somos partidarios de profundizar en el actual sistema de financiación. El conseguido hace dos años es ya un pacto fiscal, actualizable cada cinco años. Es más realista que hacer brindis al sol con un concierto cuya generalización haría las cosas muy difíciles en el conjunto de España.

Si no apoya el concierto, es anticatalán, dice CiU.
Sí. Ya vivimos 23 años de gobierno convergente, de ‘estás conmigo o contra mí, y, si estás contra mí, estás contra Cataluña porque Cataluña soy yo’. Es esa confusión constante entre partido, país y Gobierno, contraria a la diversidad.

¿Su pronóstico para el 22 de mayo? Usted, que fue carismático alcalde de Girona, ¿sabe qué debe hacer el PSOE para evitar el desastre?
Quisiera ser optimista, pero soy realista: en toda Europa los partidos que gobiernan retroceden. La coyuntura en que llegan estas elecciones es muy complicada. En Cataluña trabajamos mucho para que el resultado de las municipales sea muy distante del que tuvimos en noviembre. La fórmula es la proximidad. El electorado de las municipales es más transversal. Cada candidato del PSC sabe que debe abrirse a toda la sociedad, que nuestra propuesta debe ser compartida por sectores que en otras elecciones votan otras opciones.

¿Peligra el poder municipal socialista catalán?
Lleida y Tarragona y, en parte, Girona, no están en riesgo. Y Barcelona lo ha estado más hace unos meses que ahora. Está todo en el alero, pero el Partido Socialista conservará un amplísimo arraigo y poder municipal.

Jordi Hereu, el alcalde y candidato en Barcelona, ha salido reforzado de las primarias…
Si en algún momento tuve dudas sobre el proceso, ahora estoy convencido de que la opción de Montserrat Tura hizo salir al mejor Hereu. La sacudida de las primarias era imprescindible.
Madrid, Barcelona… Se diría que la militancia premia a quien se enfrenta al aparato.
No hay paralelismo entre Barcelona y Madrid. En Barcelona, los dos candidatos, Hereu y Tura, mantenían distancias serias respecto a la dirección del partido, de la que forman parte. Y Jordi Hereu contaba con el apoyo de su propia federación.

En los previsibles malos resultados del socialismo el 22-M, ¿cuánto habrá de efecto Zapatero?
Yo diría más efecto crisis, efecto paro… El peso del desgaste del Gobierno de España será relativo. No es que quiera minimizarlo, es que las municipales van por barrios.

Si las elecciones fueran también autonómicas en Cataluña, ¿invitaría a Zapatero a un mitin?
Para las municipales el PSC ha diseñado una estrategia muy local, tanto que seguramente no habrá grandes actos centrales, tipo Sant Jordi.

¿Ni siquiera invitarán a Zapatero a Barcelona?
No tengo ni idea. Si viene, probablemente será a un acto de campaña estrictamente barcelonés.

Ernest Maragall dice que la culpa de cómo está el PSC es de Montilla, Iceta y José Zaragoza…
Una vez Montilla ha dado un paso atrás y ha dicho que no se volverá a presentar, el congreso del partido está abierto, y por tanto, no hay nadie fijo en ninguna quiniela para la futura dirección del partido. El propio Maragall, que forma parte de la ejecutiva que hoy preside Montilla, está en duda, como yo. Todos los miembros de la actual dirección nacional del PSC somos interinos.

¿Y puede que la generación de usted y Maragall se vea barrida por nueva gente?
Sería injusto e ingrato prescindir de valores sólidos solo por una cuestión generacional.

¿Usted aspira a la dirección del PSC?
No aspiro a nada: ya fui candidato a la Generalitat y he tenido muchas responsabilidades directivas. Ya tengo una edad, 63 años, y el actual mandato parlamentario me lleva a los 67. No puedo hacer un papel central en el próximo congreso, pero sí puedo hacer el papel de transición que haga falta. Estoy a disposición para eso.

¿El nacionalismo ya no es minoría en el PSC?
El nacionalismo es franca minoría; el catalanismo es amplísima mayoría, y ese catalanismo del PSC no es exclusivo de ninguna corriente.

Unos compañeros suyos han firmado un Manifiesto del Penedés de tinte independentista…
El manifiesto tiene una deriva independentista, pero tras apurar el modelo federal. Abre la puerta a fórmulas que el partido ni se ha planteado, y que votará siempre en contra por pura sensatez, por recordar la historia reciente y por profundizar en el autogobierno con los instrumentos que nos dimos democráticamente.

¿Deben romper PSC y PSOE en el Congreso?
No es ruptura; se trata de tener voz más audible, en el ámbito de la colaboración estricta, fraternal y federal con el PSOE. Hay que ensayar las fórmulas que hagan falta para visibilizar más al PSC dentro del grupo parlamentario del PSOE. Porque, si no, Cataluña adentro pasa que un dirigente de un grupo con tres diputados, como ICV o ERC, tiene más minutos de televisión que cualquiera de los 25 diputados del PSC, excepto Carme Chacón, que es ministra.

¿Rubalcaba o Carmen Chacón?
Este tema no está todavía planteado. Esperemos a que se desvele la incógnita principal.

¿Debería desvelar ya Zapatero lo suyo?
Hay pros y contras en que lo diga antes del 22 de mayo. No tengo opinión precisa. Si él habla ahora, pero tardamos unos meses en concretar la sucesión, si es que ha de haberla, se abre un paréntesis largo nada deseable.

Ante lo que estamos viendo en Japón, ¿se ha hecho usted más antinuclear?
En esto no soy radical. Con la energía nuclear en España hay que hacer lo establecido: revisar las centrales y desarrollar energías alternativas para, en 25 o 50 años, cerrar las centrales que hayan superado su vida útil.

¿La limitación a 110 es un error del Gobierno?
No. Solo que quizá no habrá sido un auténtico ahorro energético. Prefiero considerarlo un beneficio de seguridad vial más que un ahorro.

¿A Zapatero le falta valor para legalizar Sortu? ¿Usted lo legalizaría?
A ese tema le tengo mucho respeto. Creo que hace falta mucha firmeza, por un lado, e inteligencia y sensibilidad para buscar una salida sin que signifique cesión. Las fronteras están claras: del rechazo de la violencia y el abandono de las armas no se puede ceder un milímetro. Garantizada la primera condición, todo es hablable; sin esa condición, nada que hablar.

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